En la cima del Museo Ghibli en Mitaka (un barrio en Tokyo al que llegás después de unos 25 minutos en tren), está este soldado robot de una de las películas de Miyazaki. El museo es como una gran casa y fue diseñado por el Estudio Ghibli (a cargo de las películas de animación más importantes de Japón “Totoro”, “Mononoke Hime”, “Sen to Chihiro no Kamikakushi”, “Nausicaa”, etc), lleno de escaleras y pasadizos (por los que sólo pueden pasar niños). Hay salas dedicadas a las diferentes películas, un microcine con cortos exclusivos, un restaurant (pensado también para chicos) y una tienda de merchandising increíble (no se pueden sacar fotos dentro del Museo pero si en el exterior).
Creo que lo que más me gustó es la recreación de los escritorios de Miyazaki y otros de los animadores, todos rodeados de lápices, témperas, bocetos y miles de objetos (discos de pasta, aviones modelados, libros de arte, mapas). Todo es artesanal, se rinde culto a la animación tradicional, a la imaginación y claro…a los niños.